Está mal, porque no es así

Yo: ¿Qué le dirías a alguien que te dice “chinita”?

HT: Pues “peor tú”.

Mi prima de 7 años lo tiene claro. Que le digan chinita es un insulto. Y no se va a callar. ¡Qué orgullosa me hace sentir!

HT: Encima en la clase siempre dicen que yo y otro chico somos novios y no es verdad porque casi ni somos amigos”

Ella no me lo dice, pero se lo pregunto porque lo sospecho: ese otro chico es de origen chino. Estamos en 2018 y ésta es la realidad de una escuela pública. Puedo corroborar que hace 20 años pasaba lo mismo. Y hace 40, dice mi tía, también. Es insostenible.

No es lícito que reciba burlas constantes y mofas por ser de origen asiático, ni es lógico teniendo en cuenta que la única realidad social que conoce es la catalana. Una sociedad que aparentemente es diversa pero todavía con quienes no son capaces de verlo. Está surgiendo una nueva generación catalanochina en la que orgullosamente me ubico y de la que toda la sociedad deberíamos de reconocer. Está ocurriendo y seguirá ocurriendo.

¿SE ACABÓ LA DUALIDAD «CATALANA O CHINA»?

Sí. Para nosotras, las que nacemos y/o crecemos en la tierra, sólo ha existido esta dualidad cuando nos la han preguntado y/o señalado. Nos instan a base de preguntas que obligan a polarizar nuestra autodefinición en una identidad u otra. Pero para nosotras, nunca ha existido esa dualidad porque es insostenible: no podemos partirnos y ser únicamente una u otra, ni coexistir de manera esquizofrénica una identidad 100% catalana con una identidad 100% china. Existe una continuidad, un flujo, un movimiento. Existe una manera de entenderse a una misma flexible y al antojo de cada una, ubicándonos donde nos da la gana y dependiendo con quién y haciendo qué.

Os lo cuento así, basada en mi propia vida experiencia y a lo largo del gajo-catalanochina:

Y así, infinidad de gajo-situaciones más.

En la autodefinición identitaria se suceden más procesos que la de (auto)etiquetarnos con una simple palabra y afirmación. Vamos, que no tengo ni la respuesta ni la solución, porque no hay ningún problema a resolver: ¡simplemente sucede así!

 

Mi prima de siete años nunca se lo había cuestionado, pero el año pasado se convirtió en china. Sin saber qué significa realmente ser china, sin entender porqué ella lo es y su amiga Noelia o Carla no. Le gustan los mismos colores que a Noelia y le encanta leer como a Carla. Al contrario que Noelia, le gustan los videojuegos y es tan creativa como Carla para recrear historias con muñecos y juguetes. Le gusta la comida china como a Noelia y le cuestan las mates como a Carla. Pero a ella, a mi prima, la llaman chinita y a sus amigas no las llaman catalanitas. Percibe la injusticia, se indigna, la hace llorar en casa, percibe el racismo, se enfada, y con todo el ingenio del mundo les diría “peor tú”. Por el mismo proceso ha pasado mi prima de trece años seis años atrás. Y yo misma, hace veinte. De un día para el otro, dejamos de ser catalanas.

Esto lleva a dos conclusiones muy básicas que os expongo para debatir y reflexionar:

  1. No se acompaña este proceso de construcción de la identidad debidamente, y absolutamente todas las personas que conformamos esta sociedad somos corresponsables.
  2. A base del racismo diario, del que “no hace daño” porque “lo hace con cariño” o porque “es que es verdad, es chinita”, hemos ido forjando nuestra(s) identidad(es).

PARA TERMINAR, UNA ANÉCDOTA.

Hace poco visité a mis primas y leímos juntas las viñetas que creé para mi trabajo de máster (mírala aquí). Fue todo un éxito. Las leímos juntas y después mi prima pequeña releía algunas que especialmente le habían gustado, mientras mi prima de trece años callaba pensativa. Al poco, empezaron a decir:

“¡Queremos más, queremos la continuación!”

Me quedé sin palabras. Estaban pidiendo a gritos que alguien las acompañara en este camino, alguien que las entendiera y las apoyara mientras aprenden y crecen en una sociedad que todavía (por desgracia) queda lejos de la interculturalidad.

¿El momento más bonito? Éste:

HT (leyendo la viñeta 6): “Laa Cristina… és de laa Xina i… es mennja una mmandarina”. ¡Aala!

Yo: ¿Qué pasa?

HT (señala «la Xina»): Pues que está mal, porque no es así.

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