Año 4716: el chūn jié barceloní

El pasado jueves cambiamos de año. Siguiendo el calendario lunar, el viernes 16 entramos en el año 4716 y en China lo llamamos 春节 (chūn jié) o fiesta de la primavera. Tradicional e históricamente es una festividad con un propósito muy claro: la reunificación familiar. Movimientos masivos en todo el país se suceden el último día del año para poder dar la entrada al nuevo año en familia. Porque la familia es el pilar de la cultura china. Lo sabéis o seguramente os sonará ya que es de las primeras cosas que se dice del año nuevo chino. Y evidentemente, si se junta la familia… hay comida. Y mucha.

No voy a gastármelas de Wikipedia para explicaros qué es o cómo se celebra el año nuevo chino, creo que en la red hay información amplia al respecto y que, a día de hoy, se ha popularizado tanto que incluso familias autóctonas lo celebran.

Lo que sí quiero es desmontar una concepción idílica de cómo se celebra la llegada de año nuevo en familias migradas o generaciones nacidas fuera del 国内 (guó nèi, ¿os acordáis del primer texto? os lo refresco: usamos esta palabra para referirnos a China). Para hacer esto, tiraré de dos recursos.

El primero de ellos es una recopilación de voces de la generación que nacemos o crecemos en Barcelona (u otra ciudad) explicando en primera persona cómo celebramos chūn jié en China (o cómo lo celebra nuestra familia en China) y también cómo lo celebramos aquí. El segundo recurso es una reflexión que quiero compartir sobre lo visto el pasado sábado en Arc de Triomf. Este año por primera vez fui a ver qué actividades y espectáculos se hacen públicamente en la ciudad para celebrar el chūn jié barceloní.

Empezamos por las siete voces de origen chino que os darán una concepción un poco más amplia y diversa de cómo lo vivimos.

SI TE SABE A POCO VER UN DESFILE O COMER RAVIOLIS CHINOS PARA INMERSARTE EN UNA CELEBRACIÓN TAN IMPORTANTE, ESTO TE AYUDARÁ A ENTENDER POR QUÉ

No hace falta decir mucho más, ¿verdad? Parecido a la navidad, el tió, el papá noel o los reyes… cada persona se la apropia y la vive más o menos dependiendo de una serie de circunstancias familiares, geográficas y materiales. Es parecido pero distinto, porque nosotras lo celebramos en un entorno en el que no es una fiesta nacional oficial. Y ello conlleva evidentemente una serie de adaptaciones inevitables. Mi madre me decía “no hacíamos nada especial porque al día siguiente yo tenía que trabajar y tu tenías que ir al cole”.

De todo esto hablamos un poco la semana pasada (dos días antes de año nuevo) en Itacat Radio – Agència de comunicació intercultural, donde cogimos la excusa del chūn jié para sacar a la luz algunas cuestiones identitarias. ¿No nos has escuchado todavía? Aquí lo tienes:

Bueno, vamos a por el segundo recurso. Os voy a contar mi percepción de lo que fué el chūn jié barceloní, para tener otra narración más con la que contrastar las imágenes que os puedan llegar. Ah, y os enlazo también esta pequeña reseña del chūn jié madrileño narrada por Quan Zhou, que seguro la conoceréis como Gazpacho Agridulce. Lo que escribo a continuación es una opinión personal. Así que evidentemente puedes pensar otra cosa. Dicho esto, ahora sí.

PARA MÍ NO FUE DIFERENTE A VER UN DESFILE DE CARNAVAL (VAYA, QUÉ BIEN EMPIEZO)

La celebración inicia con un desfile de diferentes asociaciones chinas que existen en Barcelona y la mayoría lucían ropas tradicionales y dinásticas, algunas incluso de amarillo imperial. Incluso hubo una representación de minorías étnicas que viven en la región de China mediante sus coloridos trajes. Los famosos dragones no han faltado, ni la presencia empresarial-económica. También habían peques desfilando, representando las mayores escuelas de chino de Barcelona e incluso la presencia de una asociación de mujeres chinas. La cola avanza y los rostros asiáticos se van mezclando con rostros occidentales, dando paso a practicantes de artes marciales que desfilaban con sus correspondientes asociaciones.

Todo finaliza con un grupo de correfocs y castellers. No supe interpretar eso: ¿estamos tratando de crear una nueva “cultura” para celebrar la entrada de año donde metemos lo más identitario de cada cultura? Me gustó la batucada y me gustó ver els diables (así se llaman las personas que hacen correfocs) porque yo comparto estas prácticas culturales, pero no sé, yo no he visto dragones chinos en correfocs ni he visto demostraciones de arte marcial en las cabalgatas de reyes.

El recorrido fue largo y se alargó. Dio tiempo suficiente para que el 95% de autóctonos presentes pudieran tomar suficientes fotos exóticas tratando de entender y vivir la celebración y que el 5% de personas de origen chino pudieran presumir en Wechat de que incluso fuera de China, también han tenido “una fiesta”. Encima distinta: menos masificada para poder moverse bien, sin petardos ni tracas para no dejarse los oídos y con personas subiéndose unas encima de las otras (me refiero a los castellers), ¡toma ya!

El espectáculo en el escenario empezó antes de que la cola del desfile hubiera llegado al destino final (allí se masificó un poco todo y no sé muy bien cómo se deshizo el nudo, yo me fui tras esperar un rato). Frente al escenario habían unas cuantas sillas que no llegaron a satisfacer la cantidad de personas que habían allí. En el escenario, una presentadora y un presentador iban introduciendo cada uno de los espectáculos que iban a ofrecer. Espectáculos para, al fin, demostrar cómo de milenaria y magnífica es la cultura china tradicional, con todos sus trajes, bailes y artes marciales. Una oportunidad ocasional y multitudinaria en la ciudad para visibilitzar la comunidad china y dejar que las personas residentes de origen chino se expresen y se sientan como en casa.

¿VES? OTRA COSA QUE NO ENTIENDO DEL TODO:

  • ¿Se trata de sensibilizar a las personas autóctonas con un «estamos aquí y somos todo esto»?
  • ¿Con este tipo de desfile las personas participantes querían compartir la cultura china de manera folklórica?
  • ¿Se trata de mostrar una presencia cultural y muy tradicional de la comunidad china en Barcelona?
  • ¿O se quiere fomentar una convivencia intercultural real en la ciudad?
  • ¿O quizás, se quiera construir también un sentido de pertenencia a las personas residentes de origen chino?

Algunos de estos propósitos enriquecen una percepción respecto a una cultura y otros son muy necesarios para la convivencia social en la ciudad. Quizás se quieran abarcar todas estas cuestiones, pero entonces (quizás, ¡eh!) sea un poco ambicioso si lo hacemos a través de: un desfile, una espectáculo y una decena de paradas gastronómicas, ¿no?

Vaya, creo que estoy más confusa ahora que antes de saber lo que era realmente. O es que en el fondo no quiero reconocer lo que realmente ha sido.

Desde luego, hace falta mucho más que coger una festividad como si fuera la más icónica y representativa de un colectivo para que haya un reconocimiento mutuo entre la comunidad china con el resto de personas (y no señalo ni culpables ni responsables porque es cosa de conjuntos y no sólo de partes).  En fin, lo que más me gustó fue fijarme en, no sé, detalles de esos que no necesitan de un día puntual para reivindicar, sino de cada día para reconocer:

2 Replies to “Año 4716: el chūn jié barceloní”

  1. Hola puc contactar per privat? Es per fer-te una petita entrevista, salut

    1. Hola Toni, et contacto via e-mail. Gràcies!

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